Nuestras 12 PEORES experiencias viajando

Nuestras 12 PEORES experiencias viajando

Las 12 peores experiencias de nuestros viajes!

No todo es un cuento de hadas cuando estamos viajando. Muchas veces sufrimos acontecimientos inesperados que nos llevan al borde de la histeria, el enfado o incluso sopesar tirar la toalla y volver a casa. Todos los viajeros tenemos esas “historias” que muchas veces omitimos en nuestros blog o que, por lo contrario, dedicamos un artículo para avisar a próximos trotamundos. Aun así lo bueno de éstos inconvenientes es poder superarlos sin que nos fastidie el viaje. Es por ellos que hoy os traemos nuestras peores experiencias viajando. ¿Cuál ha sido la tuya?

1. Diluvio en HUE (Vietnam), por Tierras Insólitas

Han sido varias las malas experiencias que he tenido mientras viajaba, pero nunca lo suficiente para abandonar la aventura. Os voy a contar una que tuve recientemente mientras viajaba por Vietnam. Todo ocurrió en Hue. Llegamos a la ciudad lloviendo. Una vez instalados en el hotel decidimos ir a visitar el Recinto Imperial, aunque seguía lloviendo, teníamos la esperanza de que parase. Hubo momentos que amainó pero al poco volvía a jarrear hasta el punto que diluvio llegó a límites insospechados. Tal era la tormenta que se empezaron a formar ríos de agua entre los templos. El problema es que teníamos que volver al hotel sí o sí. Tras esperar dos horas a que parase de jarrear tomamos la decisión de irnos fuera como fuese. La funda que cubría mi mochila no pudo contener el agua y ésta se fue llenando poco a poco cosa que provocó que mi cámara de fotos y objetivos se inundasen. Una vez en el hotel pude comprobar que mi querido objetivo angular “chorreaba” agua, literalmente. El arroz que compré no pudo salvar le la vida y me quedé sin él durante todo el viaje.

Adiós objetivo, una de mis peores experiencias viajando.

Una vez ya en España no me quedó otra que mandarlo al servicio técnico… la broma me costó 250€ de reparación. Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Para otra vez ya sé que las bolsas de congelados pueden ser muy útiles en éstos casos. Puedes leer la historia completa en el artículo que escribí visitar Hue durante un diluvio universal.

2. Accidente de tuk-tuk (Chiang Khong), por Un Mundo para 3

Uno siempre piensa que nada malo te puede pasar, que los percances les pasa a los demás y a ti no. Después de más de una década viajando por todo el mundo y sin tan siquiera un susto, llego el accidente de tuk tuk.

Todo empezó cuando nos disponíamos a llegar al muelle de Chiang Khong un pueblecito situado al norte de Tailandia para embarcar hacia Laos navegando por el río Mekong.

De repente y a menos de 50 metros del destino, el terreno se volvió inclinado y resbaladizo por la gravilla. El chofer intentaba frenar al bicho pero debido a la pendiente y al peso que llevábamos, nada se pudo hacer. El tuk tuk se subió a un bordillo con tan mala fortuna que volcó.

Salí despedida estrellándome contra el asfalto. Con un tremendo dolor fui llevada al hospital más cercano y después de varias radiografías pudimos comprobar que no había rotura, ¡mi clavícula había sobrevivido!

Por suerte no fue tan grave como parecía, nada que no pudiera solucionarse con un cabestrillo, unas cuantas pastillas y unos días de descanso.

Todo quedó en un susto y en una anécdota que añadir a nuestro curriculum viajero.



3. Vuelos cancelados por neblina (Cracovia – Polonia), por World Travel Feet

Diciembre del 2006, estaba estudiando en Alemania y se me ocurrió ir a visitar a una de mis mejores amigas a Cracovia, Polonia. El vuelo ida y vuelta con EasyJet me salió en una ganga total (45 EUROS) por lo que no dudé un segundo en comprarlo. Era la primera vez que iría a Polonia, por lo que mi emoción viajera era enorme pues conocería un país más  y podría además visitar a mi querida amiga Hanna. Pasé unos 5 días caminando la ciudad y disfrutando, sorprendentemente, del buen clima. Durante todos esos días no llovió, hizo un frío soportable y realmente fue un viaje genial… hasta el momento en el que nos informaron, ya en la sala de espera y con más de una hora de retraso, que nuestro vuelo se había cancelado debido a un banco de neblina. Como yo era “estudihambre”, no traía mucho dinero, no pude comunicarme con mi amiga y tuve que volver con una pareja de alemanes al centro de la ciudad y hospedarnos en una pensión de mala muerte. Temprano por la mañana volvimos al aeropuerto, nuevamente sin éxito de poder tomar nuestro vuelo a Alemania. Nuevamente tuvimos que volver a la ciudad casi a ciegas porque el nivel de neblina era tal que no podía ver nada a menos de 30cm de mi. ¿Leyeron alguna vez Ceguera de José Saramago? Bueno, pues me sentía ciega en blanco como personaje de ese libro. Finalmente pude comunicarme con mi amiga, me dijo que los trenes si estaban funcionando y que podría ir  Katowice, la única ciudad en Polonia en la que su aeropuerto seguía abierto y que su padre (quien vivía en esa ciudad) podría ir por los alemanes y por mi a la estación para llevarnos al aeropuerto y probar fortuna. Llegamos al aeropuerto de Katowice con la suerte de conseguir asiento en el siguiente vuelo a Alemania. Embarcamos, nos sentamos en nuestro avión que finalmente nos llevaría al país teutón. Vimos como salía un vuelo de Lufthansa antes de nosotros, nos perfilamos para tomar pista y de pronto, el avión apagó sus motores para poder volver al aeropuerto. ¡Pesadilla!

Al final, varias horas después y tras haber dormido varias horas en el aeropuerto, un grupo de polacos desesperados por volver a sus trabajos en Alemania, alquilaron un autobús (50 Euros por persona) que nos llevo por 13 horas hasta Dortmund para finalmente poder pisar nuevamente tierra alemana.

Agotada en el aeropuerto de Katowice intentando poder volver a Alemania.

4. A punto de ser deportados (en algún lugar de Kenya), por 365 Sábados Viajando

Sucedió en Kenya, cuando viajamos por libre por el país haciendo un voluntariado en un orfanato. Decidimos ir un fin de semana que teníamos libre a la isla de Lamu en transporte público, en autobús, siendo los únicos extranjeros que hacíamos el recorrido. Ingenuos nosotros, solo llevamos -en esa ocasión- con nosotros la fotocopia del pasaporte, hecho decisivo en esta historia. En el viaje de ida, la policía hizo un registro de los pasajeros (incluidos nosotros) y no presentaron ningún problema a que viajáramos con la fotocopia del pasaporte en lugar del original. El problema lo tuvimos a la vuelta, cuando otros militares, menos amables, nos hicieron bajar del autobús de malas formas, por no llevar el pasaporte con nosotros.

peores experiencias viajando

No atendían a razones ni a nuestras explicaciones. Con sus armas bien visibles, y sus gestos, nos apartaron del autobús y nos hicieron meternos en un jeep -el entorno, para poneros en situación, era una carretera de tierra en medio de la selva, sin pueblos cercanos ni gente alrededor-, allí empezaron a amenazarnos y gritarnos que nos iban a llevar a la cárcel y que nos deportarían… Imaginaos la situación de estrés y miedo en ese momento, es por ello que esta es, sin lugar a dudas, nuestra peor experiencia viajando.  Finalmente, tan sólo querían dinero, un soborno para ser claros, una vez superado el bloqueo mental, pudimos empezar a negociar y aceptaron nuestro dinero para dejarnos seguir camino… una situación que nos dio una gran lección, ¡lleva siempre tu pasaporte contigo!

5. 24 horas en la frontera (Beni Ensar – Melilla), por Maruxaina y su mochila.

No recuerdo haber enfermado ni sufrido un robo durante mis viajes, tampoco una cancelación de vuelo o un fiasco total en mis planes. Mi peor experiencia viajera no fue en ningún país exótico ni lejano, ni siquiera fue algo que me afectase directamente a mí a nivel físico. Fue algo más emocional, apenas 24 horas que hicieron que mi cabeza e ideas sufriesen cortocircuitos de incomprensión. Un día en el que pasé por momentos de enfado, tristeza infinita, rabia e indignación. En la frontera de Melilla-Beni Ensar pasé por todos esos estados, intentando no llorar en unas calles llenas de injusticia y con situaciones de tensión no vividas hasta entonces y en las que me costó horrores controlarme.

Lo de menos fueron las horas perdidas en un minúsculo despacho, donde tres policías marroquíes nos frieron a preguntas, borraron fotos y copiaron datos de amigos conocidos durante el viaje.  Lo tomé como una experiencia más y una clase de conversación en francés de la que mi profe Magdalena habría estado orgullosa. Tampoco supuso un mal trago la confiscación de pasaportes por parte de la seguridad del lado español, quiénes cómo sus colegas de frontera estaban convencidos de que éramos periodistas. Aproveché para hablar con uno de ellos sobre cómo era trabajar en un lugar así, controlando la mediática valla, sus respuestas aunque esperadas no dejaron de alucinarme.

Lo peor de ese día fue la pasividad e indiferencia de la mayoría de los rostros con los que me cruzaba, la rutina aceptada de la deshumanización y la ausencia total de empatía. Pero también me sirvió de mucho, muchísimo. Conocí gente que no olvidaré nunca y me enteré de lo que no cuentan en la tele. Porque los viajes también son eso. Aprender e intentar comprender lo que nos rodea y el lugar que visitamos. Aunque a veces no sea bonito.



6. Temporal en el mar del Norte, por la cosmopolilla

Cada último martes de enero se celebra en Lerwick, la capital de las islas Shetlands de Escocia, el Up Helly Aa. Un festival del fuego vikingo en el que desfilan un millar de guizards portando antorchas y cantando melodías tradicionales, con las que se celebra la llegada de los vikingos a estas tierras, para finalizar con la quema de un drakkar en la colina. Un festival lleno de magia en uno de los confines de Europa, ya que las Shetlands son las islas más al norte de Gran Bretaña: geográficamente, se encuentran a la misma altura que Bergen en Noruega; las noches claras de invierno incluso se puede divisar la Aurora Boreal coloreando el cielo de verde… Rumbo a esta aventura, me embarqué doce horas de ferry desde el puerto de Aberdeen, durante la noche. La ida fue perfecta. Disfruté del Up Helly Aa y tocó retornar de la misma manera. Pero, al embarque, nos advirtieron del fuerte oleaje ya que había temporal. El mar del Norte azota fuerte en esta dura travesía, en la que perdí la noción del tiempo y no sólo yo, todos los pasajeros del barco entramos en un colapso de mareos y vómitos con los que se atascaron todos los baños. El salón se movía de una forma inaudita, los objetos se deslizaban, era imposible caminar o mantener el equilibrio. Tumbada en la moqueta con terribles náuseas pensé en Titanic y en mi delirio creí en serio que íbamos a naufragar. Incluso me desorienté tanto, que cuando el ferry se detuvo a las 00 horas en el puerto de Orkey, mucho antes de Aberdeen, me bajé pensando que ya había llegado a mi destino. ¡Menos mal que me di cuenta del error a tiempo! Tuve que suplicar que me dejaran subir de nuevo al barco… A punto estuve de quedarme en tierra en una isla desconocida y desolada, a medianoche, sin alojamiento ni comida, completamente sola… Casi besé el suelo cuando pisé Aberdeen al amanecer de un nuevo día que pensé que no llegaría nunca…

Drakar vikingo, Up Helly Aa

Drakar vikingo, Up Helly Aa

7. Cambio climático extremo en Bérgamo (Italia), por Europeos Viajeros

Os pongo en situación…Interrail, mi primer viaje fuera de España, mi primera ciudad en el extranjero, las ilusiones al máximo nivel, llegamos con 2 horas de retraso (típico en verano sobre todo). Internet no es lo que era ahora pero al salir vimos el bus que nos llevaba a las afueras de Bérgamo y los 35 grados a la sombra nos acompañaba, aunque no importaba ya que la manga corta y las bermudas y unas chanclas eran nuestra equipación.

Llegamos a la que creíamos era nuestra parada, bajamos del autobús bajo un diluvio universal solamente comparable al que sufrió Noé, pero nosotros no teníamos barca. Debidos a las horas que eran y a la fuerte lluvia no había nadie en la calle a quien preguntar dónde estaba nuestro b&by a esas alturas estábamos helados de frío y empapados.

Por fin, una señora mayor paso al otro lado de la calle y salgo corriendo a preguntarle (pobre señora que susto se debió llevar al verme ir hacia ella). Menos mal que vive por la zona y conoce el b&b el cual estaba a únicamente 5 minutos de nosotros. Se lo digo a mi compañero de viaje y cuando vamos a partir bajo la lluvia corriendo carretera arriba con unas mochilas para 15 días de viaje (con el peso que conlleva) se pone a caer granizo, pero no una pequeña granizada, una tormenta con granizos del tamaño de los garbanzos del cocido.

Por fin llegamos al b&b, después de haber sufrido en 1 hora aproximadamente sol, lluvia y granizo (solamente faltó que nevase). El viaje había comenzado disfrutando del cambio climático que ya por entonces comenzaba a hacer acto de presencia en Europa.

Tras la tormenta, llegó la calma

Tras la tormenta, llegó la calma

8. El dilema de seguir o volver, por Un Viaje Creativo

No solo los lugares, el exterior puede hacerte pasar un mal momento. También tu interior puede convertir un tramo del viaje en un duro trámite. Eso me pasó en Osaka, en Japón. Me encontraba en mitad de mi primer viaje largo, tras haber tomado la decisión de dejar mi trabajo en el hospital donde trabajaba y lanzarme a viajar de forma indeterminada.

Pero el azar quiso que, poco antes de comenzar el viaje, conociese a una chica que se metió bastante dentro de mí (con mi permiso), la cual me acompañó en un primer tramo del viaje. Tras despedirnos, las sensaciones en la distancia fueron haciendo complicado el viaje hasta que llegó un momento de crisis que me pilló en Japón. ¿Qué hacer? ¿Vuelvo? ¿Sigo? Recuerdo mi conversación interior, para la cual necesité subir a un sitio elevado, desde el cual pudiese tener horizonte hacia el que mirar para, quizá, poder aplacar el agobio interior que tenía. Elegí la torre Abeno Harukas, la más alta de todo Japón. Colándome en diferentes ascensores hasta una planta donde no debería haber turistas, me mantuve frente a la cristalera durante varias horas, hablando conmigo mismo en lo que fue una tarde-noche interminables.

Al final, todo pareció cuadrar y… tomé una decisión que puedes ver pinchando aquí.



9. Una horrible vuelta a casa, por Tragaviajes

Somos unos afortunados, o unos aburridos, quizás. No hemos tenido grandes contratiempos durante los viajes. Muchos timos, eso sí que lo hemos sufrido, vale. Pero si nos tuviéramos que quedar con un mal recuerdo de algún viaje, sería la vuelta de Filipinas.

Pasamos un mes de fuertes emociones en Filipinas. Todo parecía haber salido mejor de lo planeado. Irene había podido volver a su país materno y compartir unos días con su familia. 28 días de playas, arrozales, gente maravillosa…

Estábamos tristes, nos encontrábamos en el avión a punto de regresar a España. Habíamos embarcado en hora, aunque algo no iba bien. Aún no habíamos salido, llevábamos más de una hora dentro del avión y comenzaban a darnos de beber. Las luces se apagaban y encendían como el que reinicia un ordenador para acabar así con todos los males. Tras 5 horas, una siesta, una película y 10 vasos de zumo, nos informan que el vuelo se cancela por una avería en el avión. De manera ordenada nos llevan a un hotel de 5* en Manila. Un lujo que no pudimos disfrutar como hubiéramos querido. Necesitábamos saber cuándo volaríamos. Al día siguiente trabajábamos y aunque nos hubiéramos quedado a vivir en Filipinas, ya había ganas de llegar y descansar. Tras varias horas intentando conseguir un vuelo temprano, llega la mala noticia: no volamos hasta el día siguiente por la noche y la escala de 2 horas se transforma en 2 escalas de 10 horas cada una. No quedó ahí la cosa y la mochila de Irene llego 8 días más tarde a casa. Un regreso que no consiguió empañar el gran viaje.

Un año y medio más tarde conseguimos ser indemnizados con casi la totalidad del billete. Como podéis ver, hasta nuestro recuerdo más amargo se tornó en final feliz 🙂

transporte en filipinas

Hasta de las peores experiencias viajando se aprende.

10. Nuestra primera estafa viajera en Tailandia, por A tomar por mundo.

Nuestro primer gran viaje como mochileros, hace ya muchos veranos, fue a Tailandia. El primer día que fuimos a visitar Bangok, su capital, nos dieron con la estafa en la frente.

Íbamos caminando rumbo al Gran Palacio. Un chico, tailandés, joven y muy amable, empezó a hablarnos de su país. Así nos llevamos un rato. De repente nos dijo como “consejo” que ese día el Gran Palacio estaba cerrado y nos planteaba algunas alternativas. Nos gestionó un tuc tuc para varios templos a precio de risa y un barco, que allí estaba el truco, nos cobró un extra por ser turistas inocentes. Todo de buen rollo, ingenuos…

Estábamos encantados. Habíamos visto una parte diferente de la capital. El problema llegó al día siguiente. En el mismo sitio y la misma persona nos dijo exactamente la misma historia. No hubo saludo. Ya no se acordaba de sus colegas españoles. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta del timo, de la estafa. El dinero (20€ al cambio), fue lo de menos. Lo peor fue sentirse traicionado. Encontrar de frente la parte fea del turismo, de las personas. Sirva este texto de recomendación. Una sí, dos ya no vale.

Gran Palacio. Bangkok

Gran Palacio. Bangkok

11. A punto de morir en las carreteras rusas camino al Lago Baikal, por Viajes por el Mundo

Irkutsk (Rusia), 2012. Las últimas semanas de agosto parecían que pasaran más rápido de lo normal en nuestro transiberiano, pero más rápido se va por carreteras rusas. Y si, todos hemos visto vídeos rusos con sus cámaras en sus furgonetas. Ésta, donde íbamos nosotros, no sería diferente.

Para llegar a Olkhon Island, en el medio del Lago Baikal, hay que coger un barco que sale a una hora concreta. Salíamos tarde de Irkutsk y la agencia que contratamos el viaje hacia Olkhon tenía que cumplir sus horarios. Muy a nuestro pesar, las casi 4 horas que pasamos en la furgoneta fueron suficientes para pensar que cualquier cosa podría suceder. Las altas velocidades, las locuras adelantando tanto por la izquierda como por los arcenes, mientras sorteaba alguna vaca atropellada por alguien que conducía de igual modo delante nuestra. Atascos con accidentes… hacían presagiar lo peor…

El susto nos lo llevábamos dentro, y aunque llegamos vivos y sanos, recuerdo estar agarrado a todo en mi asiento, mientras miraba a todos lados intentando evitar lo que, gracias a dios nunca ocurrió… miedo no es la palabra correcta… terror, mucho terror, pasamos en nuestro recorrido de Irkutsk al Lago Baikal. Eso sí… el fantástico recuerdo que tenemos de este viaje aún perdura. Podría decir, que fue un sueño cumplido y uno de los mejores viajes que he hecho nunca.

Carreteras rusas camino al Lago Baikal

 12. Perdidos en Jaipur a las 2 de la madrugada (Jaipur, India), por Otro viaje en las mochilas

Una de las peores experiencias viajeras que recordamos fue nuestra primera noche en la India. Después de unas primeras horas en Delhi donde salvo algún intento de timo todo fue según planeado. A las 8 de la tarde nos tomamos unas cervezas en Paharganj y nos subimos a nuestro primer tren del viaje con destino Jaipur. Este trayecto era muy corto y apenas nos llevo 4 horas llegar a la capital del Rajashtan. Era las 12 de la noche y cargados con la mochilas salimos de la estación sorteando los cuerpos de la gente que dormía al raso en el suelo,  saco el mapa para ver como llegar al hotel, y abro la aplicación de navegación con mapas offline en el móvil, esa que jamas llego a funcionar en todo el viaje. Los tuk tuks empiezan a acercase como moscas para ofrecernos desplazamiento, pero no conseguimos que ninguno pueda interpretar el mapa ni conozca nuestro hotel, con dudosas intenciones, todos quieren llevarnos a otros hoteles. Empezamos a andar intentando seguir el mapa impreso en un folio, los tuk tuk que nos cruzamos paran pero ninguno resulta de ayuda y siempre acaban intentado llevarnos a otro hotel. Después de mas de una hora acabamos perdidos, cargados con las mochilas, sin haber descansado desde que nuestro vuelo salió de Madrid y con toda la pasta del viaje encima.

A las 2 de la madrugada nos empezamos a asustar y en cuanto encontramos un hotel nos metimos a ver si nos ayudaban. Conseguimos que llamaran a nuestro hotel pero respondieron que a esas horas no podía mandar a nadie a buscarnos. Así que no quedaba otra que quedarnos en el nuevo hotel para descansar un poco y esperar a que amaneciera,  situación que aprovechó el recepcionista. Tuvimos que  regatear mucho y prometer que abandonaríamos la habitación a las 7AM, para conseguir pagar 30 euros… la mitad de lo que nos pedía inicialmente.

Por fin a las 2 de la mañana nos dormimos en una cama desde que iniciáramos el viaje, fueron apenas 4 horas de sueno y es que a las seis de la mañana nos despertó de un sobresalto el teléfono. Era el de recepción recordándonos que a las 7 de la mañana le habíamos prometido dejar la habitación.

Felices en Paharganj antes de subir a nuestro tren destino Jaipur

Con éstas 12 peores experiencias viajando no queremos meteros el miedo en el cuerpo, sino, demostrar que siempre se puede salir adelante y continuar el viaje con algo nuevo aprendido.

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Pantalones, mudas, camisetas, gel de baño, saco de dormir… Cosas cotidianas que todo viajero necesita llevar en su equipaje. Pero,

  1. unmundopara3
    unmundopara3 27 julio, 2017, 09:51

    Madre mía la de cosas que te pueden pasar!
    Esta claro que a los que nos encanta viajar no pensamos que nos puedan pasar sino, no nos moveríamos de casa.
    Donde está la persona está el peligro, así se quede en casa.
    Gran post compis, de todo se aprende!

    Responde este comentario
  2. Vir
    Vir 27 julio, 2017, 11:05

    Vaya historias jajaja Hay de todo, como tiene que ser, para tener en cuenta cuando viajemos. Hay cosas que no se pueden evitar ni prevenir claro está, pero hay otras muchas que sí, solo hay que adelantarse a los acontecimientos posibles jeje

    Responde este comentario
  3. Silvia, elmundoconpeques
    Silvia, elmundoconpeques 27 julio, 2017, 15:09

    El último percance nuestro fue recibir atención sanitaria en Suiza el verano pasado, placas, medicación, vendaje, muletas y tobillera tipo robocop por la friolera de casi 900€. Menos mal que llevábamos la tarjeta sanitatia europea y la broma se quedó en 80, que si no… Gajes del viajero

    Responde este comentario
  4. Sergio Otegui
    Sergio Otegui 27 julio, 2017, 15:18

    Lo importante es que estáis todos bien y seguís viajando y contándolo. Y que sean muchos viajes más 🙂

    Responde este comentario
  5. Viajandoconlososa
    Viajandoconlososa 29 julio, 2017, 00:09

    Yo en Bolivia enfermé después del viaje al Salar a uyuni , llegando a la paz, pensando que era algo pasajero, termine hospitalizada y operada , menos mal me atendieron super bien y salió barato.

    Responde este comentario
  6. Karla
    Karla 31 julio, 2017, 15:44

    Y a pesar de todo, no paramos de viajar

    Responde este comentario

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