Imprescindibles en Phnom Penh, la caótica capital camboyana.

by Maruxaina Y su Mochila | 4 Enero, 2017 9:48 am

Son muchos quienes obnubilados por los templos de Angkor no se detienen en Phnom Penh. Sin embargo, la capital camboyana bien merece unos días para perderse en sus caóticas calles, ver sus viejos edificios coloniales y conocer su pasado más reciente. Hoy os recomiendo algunas de las visitas que nosotros hicimos durante nuestra estancia, recién llegados a Camboya.

*Palacio Real.

Más de seis hectáreas de preciosos jardines y edificios que muestran la arquitectura khemer en todo su esplendor. Fue construido en 1860 y es la residencia oficial de los reyes desde que Phnom Penh se convirtió en la capital del país. Las caras de Bayon dan la bienvenida desde lo alto de la torre que corona el edificio del Salón del Trono, en él se celebran ceremonias reales y actos oficiales pero sólo puede verse el interior curioseando por las ventanas.

Muy llamativa es la Pagoda de Plata, con sus más de cinco mil baldosas de dicho metal, aunque el suelo está casi por completo cubierto por una alfombra, es uno de los puntos más visitados del palacio. Una maqueta de los templos de Angkor, murales de vivos colores y una zona con diferentes (y bellísimas) estupas, en dónde reposan los abuelos del rey actual, son algunos de sus atractivos.  La visita es realmente agradable, está muy bien cuidado y es una opción genial para desconectar del tráfico y del bullicio del exterior.

*Killing Fields y Prisión S21.

No es una visita fácil. Ambos lugares nos llevan al pasado reciente de Camboya y a los crímenes provocados por el régimen de Pol Pot (1975-79) y los jemeres rojos. Los Killing Fields (Choueng Ek) se encuentran a unos quince kilómetros del centro y allí eran trasladados los camboyanos para realizar trabajos forzados y/o morir directamente.
El recorrido por esos campos de la muerte, mientras escuchas los testimonios de algún superviviente (recomendable la audioguía) se torna denso y gris, a pesar de lo verde del lugar. Todavía hoy hay fosas comunes intactas dado el altísimo número de muertes que supuso el cercano genocidio. Al final de la visita una estupa con más de cinco mil cráneos y adornada con cintas de colores recuerda a las víctimas.

La Prisión S21 (Tuol Sleng) ocupó una escuela y quizá eso lo haga aún más tétrico. Aulas reconvertidas en salas de tortura y patios de juego que pasaron a ser el escenario de macabras prácticas inhumanas. Fotos de rostros tristes, paneles explicativos con las normas de la prisión, manchas de sangre en el suelo de pequeñas celdas o los instrumentos de tortura que empleaban los jemeres muestran la crueldad más absoluta. Se calcula que aquí asesinaron a doce mil personas, tan sólo sobrevivieron dos. Bou Meng, es uno de ellos y volvió para contar su historia. Sentado, con rostro de infinita paciencia, vende su libro y se deja fotografiar, para que la historia no se olvide.

 

*Sus mercados.

El más conocido es el Central Market (Psar Thmei), un enorme edificio amarillo art-decó con forma de cruz que funciona desde 1937. Es muy frecuentado dada su ubicación, limpio y bien organizado por secciones, muchos acuden a sus brillantes puestos de joyería en busca de un diseño especial, a comprar flores, ropa o tecnología.

El Mercado Ruso (Psar Tuol Tom Pong) es una auténtica locura de tenderetes con todo tipo de artículos, ideal para las últimas compras ya que es más barato y menos turístico que el Central Market. Debe su nombre al alto número de soviéticos que vivían en la capital a principios de los `80, quiénes aprovechaban para vender excedentes de la Guerra Fría. En sus interminables pasillos puedes pasarte horas entre artesanías, calzado, instrumentos musicales o recuerdos del país y probar algún plato típico en alguno de los puestos de comida.

*Templos: Wat Phnom y Wat Ounalom.

El budismo es la religión oficial de Camboya y en Phnom Penh se encuentra la sede del patriarcado y uno de los templos más importantes del país : Wat Ounalom. En él se conserva una reliquia de Buda (el pelo de una ceja según nos explicó un monje) y puede apreciarse la influencia hinduista en la cantidad de figuras de animales que hay por el recinto.
Otro templo con mucho significado es Wat Phnom ya que Phnom Penh creció en torno a él y a la colina en la que está situado. Según cuenta la leyenda, una mujer que encontró unas estatuas de Buda en el río decidió hacerles un sencillo santuario cerca de su casa, y así fue como la señora Penh acabó dándole nombre a la ciudad[1]. El templo no es demasiado grande y siempre está lleno de locales que acuden a dejar sus ofrendas, en el interior suele haber músicos tocando y tanto las paredes como los techos están cubiertos de pinturas con escenas de Buda.

Paseando por la colina podemos ver también un enorme reloj hecho en el suelo del jardín, un museo y como curiosidad, en una de las estupas está enterrado el último rey de Angkor.

Sin duda un destino que repetiría, porque a pesar de su aspecto descuidado y de no ser una ciudad bonita, Phnom Penh tiene algo que enamora.

Endnotes:
  1. así fue como la señora Penh acabó dándole nombre a la ciudad: http://www.maruxainaysumochila.com/templos-watphnom/

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