Gante, la ciudad de Carlos V

by La Cosmopolilla | 15 Mayo, 2017 4:29 pm

El paso suave del tranvía y el timbre de las bicicletas son los únicos sonidos que me traen de vuelta al siglo XXI  ante la catedral de San Bavon. El corazón de Gante, donde nació Carlos I de España y V de Alemania, el emperador de medio mundo, permanece intacta y monumental tallada en piedra tal y como era hace quinientos años. Gante es un viaje al pasado que se mezcla con el presente en su otra cara de ciudad universitaria que nunca duerme, de cafés y gofres tradicionales y salas de música alternativa.

Gante, la ciudad de Carlos V

Gante, la ciudad de Carlos V

Gante, la ciudad de Carlos V en cinco visitas imprescindibles.

El Belfort de Gante.

Desde lo más alto del campanario de la ciudad, construido en 1313, tengo a Gante a mis pies. Enfrente, la catedral donde se bautizó al emperador hijo de Felipe el Hermoso y la princesa Juana la Loca, de quien se dice que ya padecía de los nervios debido a las infidelidades amorosas de su marido, alberga una de las obras artísticas más emblemáticas de Bélgica y de los retablos de mayores dimensiones de Europa: La Adoración del Cordero Místico de los pintores flamencos los hermanos Van Eyck. El interior del Belfort también ostenta una maravilla mítica llamada “la campana de Roland”, con un dragón de oro esculpido en su metal.

La catedral de Gante desde el Belfort

La catedral de Gante desde el Belfort

El puente de San Miguel.

Quizá la postal más codiciada de Gante, la que refleja ese espíritu monumental y medieval de ciudad del Imperio, se obtenga desde el puente de San Miguel. Bajo él, por las mansas aguas del río navegan las barcazas de turistas hasta el muelle de las hierbas (Graslei) y el del trigo (Korenlei). Ahí están: las tres torres de Gante, con sus puntiagudas cúspides apuntando al cielo, en fila: el Belfort, San Bavon y San Miguel.

Puente de San Miguel, Gante

Puente de San Miguel, Gante

Gravensteed, el castillo de los condes de Flandes.

Imponente mole de piedra, este es un castillo medieval y austero construido por Felipe de Alsacia en el S.XII. En sus frías salas se recrea esta época oscura al que pertenece con un museo de la tortura, exhibiendo los espeluznantes objetos con los que se castigaba a los que infringían las leyes. Pese a lo que muchos piensan, el emperador Carlos V no nació en este castillo de Gante; fue en Princenshof, un palacio posterior más lujoso que hoy no se conserva.

Castillo de los condes de Flandes, Gante

Castillo de los condes de Flandes, Gante

Korenmarkt, la plaza más animada de Gante.

Hace sol y no hay nada como disfrutar de las terrazas de Gante en su plaza más concurrida, en el Korenmarkt o mercado de grano. Se puede saborear una kwak, la cerveza más popular servida con soporte de madera, cuya forma curiosa proviene de los cocheros que la colgaban de los carruajes. Para los amantes de la cerveza puedo asegurar que Bélgica es el paraíso, por el sabor, la calidad y la cantidad que existen.

Muelles de Gante

Muelles de Gante

Max, los mejores gofres del mundo.

Crujientes, deliciosos, dulces… No hay quien se resista a un gofre con nutella, chocolate caliente o crema de Max, junto a la plaza de la catedral. Dicen que su textura recién hecha y su sabor los convierten en los mejores del mundo ¿será cierto? ¡Habrá que probarlo para saberlo!

Gofres de Gante

Gofres de Gante

Recorre Brujas[1] y Bruselas[2] con la cosmopolilla.

Endnotes:
  1. Brujas: http://lacosmopolilla.com/cuento-de-navidad-en-brujas/
  2. Bruselas: http://lacosmopolilla.com/un-fin-de-semana-en-bruselas/

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