Kilimanjaro, el techo de África. Una experiencia inolvidable.

by Mochilero Digital | 13 Febrero, 2017 4:52 pm

Tocar el techo de África, el Kilimanjaro (5895mts) es una experiencia de esas que no se olvidan fácilmente. Es una forma de retarte a ti mismo, de saber dónde está tu límite y de embarcarte en una aventura de la que no sabes si vas a volver victorioso. Esa sensación es inquietante, pero hermosa al mismo tiempo y te hace estar a alerta cada minuto. Hace que escuches a tu cuerpo y que la recompensa de tocar el techo de África sea algo efímero en el tiempo, pero imborrable en el recuerdo.

Este viaje no es para cualquiera, aunque tampoco hace falta se un gran deportista. Lo único que hace falta es tener ganas y pasión por la montaña. En mi caso disto mucho de ser un gran atleta, más bien todo lo contrario, pero la montaña ha sido mi habitat natural desde bien pequeño y sentirte como en casa es parte del éxito. Llega un momento en el que el músculo lo has de tener en la cabeza y no en las piernas para poder llegar arriba con éxito.

Existen numerosas rutas para llegar a la cima, las hay más duras (ruta Machame), más cómodas (ruta Coca-Cola) y más auténticas (ruta Rongai). Nosotros elegimos la Rongai, ya que nos apetecía vivir la experiencia evitando las zonas masificadas de turistas como la ruta Coca-Cola y porque nos apetecía vivir la expedición en tiendas de campaña y no en cabañas un poco “guiris” como la ruta Coca-Cola. Pero tampoco queríamos pegarnos la matada (extra) de la ruta Machame.

Tercer campamento, aún sonreíamos.

Dormir al raso para nosotros era algo que debía formar parte del viaje

Son 6 días de expedición y la realidad es que los 4 primeros son fáciles, o al menos a mi me lo parecieron. 4-5h de caminata con desniveles medios de 700-800mts. Pero el último día es algo que jamás creo que olvide. El ataque a la cumbre es exigente física y mentalmente. Comienzas a caminar a las 12 de la noche para llegar, casi sin descanso, a la cumbre a las 6.00AM. En nuestro caso a más de 15 grados bajo cero. Caminar tantas horas de noche, sin un solo tramo de llano y con es frio, termina por consumir las fuerzas que puedas tener a estas alturas del viaje. Pero lo peor es que tras hacer cumbre aún quedan 6 horas de bajada hasta al campamento donde se hace noche. Es verdaderamente exigente y aquí es donde realmente te das cuenta dónde está tu límite. Yo creo que estuve muy cerca de tocarlo, hice cumbre pero con las fuerzas justas para bajar. Nunca sabes hasta donde llega el cuerpo humano, pero dudo que hubiera aguantado 1h más de ascensión.

ascension kilimanjaro

Vistas que quitan el hipo desde la cima

ascension kilimanjaro

Ver amanecer desde lo más alto de África…, en fin, no hay palabras

En nuestro caso tuvimos suerte y el mal de altura no hizo acto de presencia. Siempre bien aconsejados por los guías, con un paso lento y bebiendo mucha agua no tuvimos el más mínimo problema. Pero es cierto que es algo que depende mucho de cada organismo y además es algo que no sabrás hasta que estés allí.

Una experiencia irrepetible, que contaré a mis nietos y de la que me siento muy, muy orgulloso. Si quieres conocer la aventura al completo aquí puedes leer la crónica con fotos y videos.[1]

 

 

Endnotes:
  1. aquí puedes leer la crónica con fotos y videos.: http://mochilerodigital.es/trekking-kilimanjaro-ruta-rongai-datos-practicos/

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