Anécdotas y capítulos curiosos de viajes

Anécdotas y capítulos curiosos de viajes

Viajar es sinónimo de aventura y de estar expuesto a situaciones imprevistas. Quizás en el momento no nos haga tanta gracia, pero a posteriori, esa circunstancia nada planeada nos va a arrancar más de una sonrisa. Momentos que forman parte del anecdotario de periplos por el mundo.

En Tu Blog de Viajes hemos recopilado nuestras mejores anécdotas viajeras. Espero que te gusten y sobre todo que te transmitan el siguiente mensaje: “Es imposible el viaje perfecto, de esa imperfección debemos encontrar la belleza y ese componente adictivo que tienen las visitas a cualquier rincón del planeta”.

1. – Un volcán nada simpático. La maleta bien hecha.

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¿A alguno le viene a la memoria la palabra Eyjafjalla? No, no es ningún personaje de la película “El señor de los anillos” o algo similar; se trata de un estratovolcán que entró en erupción en marzo de 2010 y más tarde en abril provocando la evacuación de casi mil personas y el caos en varios aeropuertos. A causa de la ceniza volcánica en la atmósfera, el tráfico aéreo fue interrumpido una serie de días en Europa. Yo y mis primos fuimos algunos de los afectados, teniendo que buscar medio alternativo de transporte. Realizamos una ruta Frankfurt- Madrid en autobús durante más de 30 horas, tras un sinfín de paradas y una avería cerca de Burgos. Aún me pregunto cómo fueron tan comprensivos en la empresa donde trabajaba tras faltar dos jornadas a causa de este contratiempo.

 

2. – Sentido, no es lo mismo que dirección. Hablandomealombligo.

Todo el que haya visitado la India sabe que el tren es le medio de transporte estrella, pero no por ello deja de ser caótico. En nuestro viaje a la India y tras varias horas de retraso estuvimos charlando con unos chicos que cogían el mismo tren que nosotros, pero en sentido contrario. Nosotros nos dirigíamos a Varanasi. Tras varias horas de retraso y ya de madrugada anunciaron ambos trenes con 10min de diferencia, así que nos dirigimos a dónde anunciaban que salía nuestro tren. El problema es que en los trenes no indican el sentido, solo la dirección. Una vez dentro fuimos a buscar nuestra cabina y tengo la imagen grabada de ver al fondo del vagón, igual de desorientados a los chicos que habíamos conocido en la estación. Nos miramos con esa cara de,… alguno la ha cagado y espero no haber sido yo, ya que viajabamos en sentidos diferentes. Con las prisas y el estress del momento no pudimos ni acercar a charlarnos. Finalmente y gracias a que nuestro compartimento ya estaba ocupado y eso nos puso en alerta, caímos en la cuenta que nosotros estábamos equivocados. A un pelo estuvimos de acabar en la otra punta de la India ya que de noche no te enteras del error hasta que ya es demasiado tarde.

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3. – Regatear no siempre acaba bien otro viaje en las mochilas.

javi anecdota china

Salimos un tranquilo día de compras por el mercado de la Perla, en Pekín. Todo iba perfectamente, hasta que de repente me doy la vuelta al oír un gran alboroto. Miro a mi alrededor y no veo a Javi a mi lado. Total!!, buscandole veo al fondo un gran bullicio de gente, me acerco y me encuentro a Javi rodeado de chinas arreándole con unos calzoncillos mientras las otras le agarraban del brazo, jajajajaja. En esto que voy, pido calma y me le llevo de allí a Javi echando leches y por supuesto salvándole la vida 😉  Al preguntarle qué había pasado me cuenta que es que al regatear  el precio de los calzoncillos a la mujer le había parecido muy escaso y que se había puesto como una furia gritando en chino mientras que le atizaba con los calzoncillos que quería comprar.

Y es que no sé cómo lo hace pero no le puedo dejar solo, porque cada vez que lo hago o bien acaba a gritos en Vietnam con un taxista, o en India le enviste un ternero en sus cataplines….el caso es que de cada destino siempre traemos alguna anécdota que le ha pasado al pobre mío, jajaja.

 

4 – Una habitación con “música”, la cosmopolilla.

Tras un tour de cuatro días por el sur de Marruecos, con arena de desierto en los zapatos, olor a camello y 1.400 kilómetros en las mochilas, al regresar a Marrakech el hostel que teníamos reservado previamente nos comunicaron que no les quedaba hueco. Protestar no sirvió de nada… Nos llevaron a una casa particular en uno de los callejones del laberíntico zoco, con colchones en el suelo y baño compartido “marroquí”, es decir: agujero en el suelo. El mayor sobresalto nos lo llevamos a las 5 de la mañana, cuando en pleno sueño el imán comenzó a rezar la primera oración del día desde la mezquita, que resultó estar pegada a la casa pared con pared. ¡Historias de Marruecos!

Marrakech

Marrakech

 

5.- Un “aprentoncillo” en medio del Lago. Tierras Insólitas

Pues sí, a veces estas cosas ocurren cuando menos te las esperas!! El caso es, que contratamos una barca para hacer un recorrido por el Lago Inle, en Myanmar. Aquella mañana coincidía que se celebraba el festival de la Phaung Daw Oo paya, una fiesta super importante para los lugareños que se realiza en medio del Lago Inle. Para que os hagáis una idea, es como ver las carrozas de los Reyes Magos, pero sin reyes, jeje. Las barcas repletas de músicos y bailarines van pasando por delante de los espectadores, los cuales, también vamos en barcas. Pues bien, todo iba pasando de maravilla, cuando de repente mis tripas se empezaron a mover de una manera que…….Madre mía!!! ¿Y ahora qué hago? Claro, todo esto son conversaciones que tiene una consigo misma en situaciones de estrés. ¿Me tiro al agua? ¿Cómo te vas a tirar al agua? ¿Y si hay algún pez o algo al que le llama la atención la…..sustancia? No, no, mejor no. Vale, aguanta, no respires y ni te muevas. Venga, va, esto tiene que acabar pronto…… Tiene que acabar…….. ¡¡¡¡¿Pero es que no va a acabar nunca?!!!!! Que me tiro, eh??!! Uy por Dios, qué sudores!!! Hasta que al final escuché la frase que abrió mi cielo. ” Que, ¿Nos vamos a desayunar?” Síiiii!! Pero vamonos yaaaaa!! Por fin llegamos al restaurante y pude “descargar” todo el equipaje que llevaba, jajaja. Si alguna vez os habéis encontrado en alguna situación similar, sabéis bien de que hablo.

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6. La noche en que Krishna me invitó a dormir en su casa. Un Viaje Creativo

Sucedió en Mathura, una de las ciudades sagradas del hinduismo por ser el lugar en el que, en teoría, nació el dios Krishna, momento en el que se hace uno de los festivales más populosos de India.  Pues justo, justo, justo en ese mismo momento fue cuando yo llegué, sin saberlo, a las 10 de una calurosa noche de septiembre.

Al salir de la estación y ver hordas de gentes me dije: “vale, en India hay un huevo de gente pero… esto es demasiado”. Así que me acerqué a una chica que iba en mi vagón y le pregunté por algún lugar en el que dormir. Entre asustada y sorprendida me respondió que era el festival y que la ciudad estaba abarrotada. Aun así, al segundo se puso a buscar un rickshaw y me subió junto a ella.  La siguiente hora fue de búsqueda infructuosa de un lugar donde dormir.

Dubitativa, Deepma, que así se llamaba,  se quedó mirándome fijamente y, de pronto, me dijo: “Ven, vamos a ir a casa de mis primos. Se me ha hecho tarde a mi también. Te quedarás con nosotros esta noche”.

Y así, tras un último paseo hacia las afueras de la ciudad, en una casa con cuatro paredes de hormigón y 8 personas en su interior, pase una de las noches más especiales de mi vida.

7. Fingir estar recién casados para disfrutar de una Suite en un crucero en Egipto. Viajes por el Mundo

piramides egipto crucero nilo

En 2003, después de hacer un Interrail por 5 países europeos, quise conocer las pirámides de Egipto, Aswan, Luxor, etc… Viajaba con mi pareja en aquel entonces hasta que cuando llegamos al puerto y nos disponemos a embarcar, el guía del crucero y que sería el guía que nos enseñaría todas las ciudades por las que transcurre el crucero por el Nilo nos pregunta: ¿Qué, de viaje de novios?… Nosotros éramos novios, pero no era un viaje de luna de miel, así que nuestra respuesta fue, si, es un viaje de novios con un sonrisa educada (sinceramente no habíamos entendido bien la pregunta y respondimos que si). Lo apunta en un papel, y al rato nos comunica que tenemos reservada, sin coste adicional una Suite en la planta alta del barco… genial, muchas gracias respondíamos nosotros, con un poco de cara de vergüenza. Ahí no quedó todo, ojalá…

Por la noche, antes de la cena, el guía toca la puerta de nuestra suite y nos dice que tiene preparada una sorpresa para nosotros, y que deberíamos de bajar a la cena elegantes. Sorprendidos respondimos que perfecto, nos vemos en un rato.

Al final nos habían montado una especie de boda egipcia para celebrar la nuestra que nunca había sucedido antes. Así que nos invitaron a tomar algunas copas, hacer unos bailes típicos egipcios que se hacen en las bodas y a una suculenta y deliciosa cena. 😉 Vergüenza que pasé ahí, no la he vuelto a pasar nunca más en mi vida 😉

8. Que regrese cuando tenga 18 años. Un Mundo Para 3

Firmando autógrafos a las chicas chinas

En nuestro gran viaje por Asia, el famoso #Asiapara3 uno de los países que tocamos fue China. Teníamos muchas ganas de ir y descubrirlo. Habíamos estado otras veces en otros paises asíticos y sabíamos de la amabilidad y simpatía de sus gentes, pero nunca nos ibamos a imaginar lo que les gusta sacarse una foto con los occidentales, sobre todo a los chinos. Es una cosa que les encanta, a la que ven un “ojos redondos” se lanzan cámara en mano para sacarse fotos junto a ellos.

Esto le pasó a nuestro hijo Alvaro, una mañana en la Ciudad Pohibida de Beijin, después de llevar varias horas recorriendola y sacandonos fotos con todo el que pasaba por allí, se nos acerca una clase entera de un colegio de jovencitas adolescentes, pensando que quierían sacarse la fotos con todos, solo se dirigen hacia Alvaro, lo rodean y acto seguido le dan camisetas, libretas, diferentes papeles y un bolígrafo para que éste le firmase autógrafos, después de mas de media hora firmando autógrafos hacen una fila para sacarse fotos con Alvaro dandole la mano como si de su novio se tratara. El pobre nunca se las vió tan gorda, jejeje…..

Durante todo el mes que estuvimos en China, no fue la única vez que le sucedió algo así, se atreverá a regresar cuando sea mayor de edad?, le volverán a pedir autógrafos, le pondran camisetas para firmar u otra cosa?……. jejejeje… el tiempo lo dirá.

9. Un viaje muy concurrido Maruxainaysumochila

Contratamos el viaje en el hotel donde nos alojábamos en Kratie, queríamos llegar a la selva camboyana, a Sen Monoron en la región de Mondulkiri. Saldríamos a las 7 de la mañana y nos esperaban casi ocho horas para recorrer poco más de 200 kilómetros, era una zona con pistas de tierra y algunas máquinas que anunciaban la próxima llegada de la carretera.

Muy puntuales nos esperaban en la puerta del hotel y grata sorpresa cuando vimos que también viajaban una pareja de checos que habíamos conocido días antes en otro pueblo. La furgoneta tenía buena pinta, íbamos cómodamente sentados, nosotros 4, el conductor, dos chicos camboyanos y una mujer que resultó ser la jefa suprema de todo aquello.

Paramos en la estación de autobuses, mientras por las ventanas nos ofrecían comida aquello empezó a llenarse como si el espacio fuese infinito. En menos de cinco minutos me vi rodeada de gente, bultos, cestos y bolsas recién llenadas en el mercado. Cuando salimos de allí hasta en el maletero había gente. Llegué a contar 15 personas. Bueno, mejor tomármelo con calma pensé, pero faltaba el ingrediente especial del viaje: el karaoke y a todo volumen.

Así animados con voces imposibles y vídeos dignos de estudio, con un calor horrible y unas ganas de llegar inmensas volvimos a parar y alucinada vi como seguía entrando gente. Además en la parte trasera, mediante cuerdas y mucho tetris colocaron sacos de carbón y unos bidones de agua con peces vivos enormes. Pasé por el enfado, la estupefacción y la risa, creí que no llegaríamos nunca y cómo era obvio pinchamos en medio de la nada y de la nada también apareció una rueda de recambio.

Ahora lo recuerdo como de los mejores viajes que he hecho, aunque fuésemos 29 personas y no pudiese ni moverme. En aquél pequeño espacio aprendí mucho del carácter camboyano, me sirvió para observarlos y para entender conversaciones a través de sus gestos y miradas. Y debo reconocer que también me sirvió para que ahora, de vez en cuando, ponga a todo volumen esos maravillosos temazos de karaoke camboyano.

Mondulkiri

10 . Invadiendo mi cama EuropeosViajeros

Todo viajero que se precie conoce cómo funcionan los B&B, sabes que contratas una cama en una habitación con múltiples camas. Además, cada viajero tiene una cama asignada para que no haya ningún problema ni confusión.

En Varsovia como en cualquiera de mis viajes me volví a alojar en uno de estos B&B, en una habitación con 4 camas y hasta aquí ningún problema. Llegué de noche y me acosté pronto.  El problema de estos sitios es que no sabes qué tipo de compañero de habitación te encuentras.

El poder del “agua de fuego” es muy elevado, sobre todo a ciertas horas de la noche, y me encontré pasada la media noche dando un salto en mi cama porque un americano de más de 100 kilos de peso y casi 2 metros de altura intentaba meterse en una cama que, como pudo comprobar, estaba ocupada por mí.

Tengo que reconocer que el pobre americano se asustó mucho más que yo, y tras darse cuenta que su cama era la de arriba de la litera me pidió perdón por haber intentado invadir mi cama y casi aplastarme bajo ese tonelaje de peso. Lo dicho, el olor a whisky indicaba que el americano se lo había estado pasando bien y no estaba para comprobar el número de cama.

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11. El valor de las cosas. Mundo Viajero

Venga de donde venga, aquel que viaja acaba coincidiendo siempre en una cosa: en muchas ocasiones, el que menos tiene es al que menos le importa dar.

La solana de un tórrido día caribeño atizaba con fuerza en nuestras cabezas aquel medio día del mes de mayo. La isla de San Andrés, colombiana a todos los efectos aunque en disputa constante con Nicaragua, es un pequeño paraíso en medio del caribe.

Había sido un día de exploración y chapuzones, y era la hora de comer. Según me habían comentado, la fruta del pan es fácil de encontrar por esta isla y al freírla recuerda a la yuca o a la patata, por lo que habíamos decidido encontrar un lugar donde vendieran y hacer el experimento en la cocina del hostal.DSC_0132_B

Tras pasar por un par de tiendas, encontramos una donde su dueño las cultivaba allí mismo, en su patio, y tenía un par apartadas a un lado del stock de su comercio. Entendí entonces que esas, su fruta, era para su consumo personal y en principio no estaba a la venta. Como preguntar no hace daño a nadie, pues igualmente pregunté si podía comprar una.

El hombre, un tipo local de sonrisa pícara y gesto amable, cogió una de las frutas, la colocó en una bolsa y me la ofreció directamente. “No todo en ésta vida se paga con dinero, amigo“.

La actitud del lugareño y acepté muy agradecido. Al final acabamos compartiendo la fruta con unos uruguayos y argentinos del hostal, pues había de sobra para todos. Y, la botella de ron que llevé para España, se la compré a aquel hombre. Porque no todo se paga con dinero, pero que el agradecimiento vaya siempre por delante.

 

 

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